jueves, 6 de septiembre de 2012

Danza de Diablicos Limpios








Esta es la danza más tradicional de la festividad del Corpus Christi. La misma está constituida por diversas jerarquías, siendo uno de los personajes principales el Diablo Mayor, que por su lujoso vestuario destaca el rango. Le sigue el Ángel, el cual es el segundo personaje que representa originalmente al Arcángel San Miguel defendiendo con vehemencia al alma, representado por un niño con un velo que le recubre la cara. Luego está el Diablo Capitán, el cual tiene alguna participación en el diálogo central. Otros personajes son la Diabla, que es el único personaje jocoso de la danza; finalmente están los Diablicos Guías que se ubican a la cabeza de las dos filas de Diablicos Rasos, éstos juegan un papel importante en la escena llamada La Torre.


La danza representa la lucha entre el bien y el mal donde el alma le pide inicialmente auxilio a San Miguel y la Virgen Maria y, el Diablo Mayor la acusa de los pecados cometidos en la tierra. Por cada acusación el Ángel la defiende disgustando con ello al Diablo. Luego el Ángel invita al Diablo a hacer una horca para el alma, siendo realmente la construcción de la cruz. Teniendo el alma la cruz en la mano, el Diablo se muestra impotente para llevársela al infierno e invita al Ángel hacia una torre para una batalla simbólica. Finalmente, el Arcángel San Miguel introduce la espada al Diablo, terminando así la parte religiosa de la danza. Posteriormente, se hace un baile jocoso entre el Diablo Mayor y la Diabla, finalizando con la despedida del Diablo Mayor.

En realidad el inicio de esta danza es en la víspera del Corpus Christi, cuando a las doce meridiano suenan las campanas y comienza la "Cuarteada del sol". El Diablo quema en la calle un montante o fuego artificial y lo mismo realiza el Diablo Capitán, yendo ambos a buscar las cuadrillas de Diablos Rasos. Bajo un árbol del parque se reúnen y hacen un brindis con vino, realizando luego un "conteo de almas", más ellos notan que hace falta un alma y. se van a buscarla a la iglesia, único escondite donde ésta puede refugiarse. Antes de "eclipsarse" o retirarse de los predios del parque, el Diablo Mayor dice cuatro coplas así: a lo divino, de jactancia, de crítica y de chacotería. Al día siguiente, Día de Corpus Christi, los Diablos se hacen presentes a la misa "disfrazados de gente" para robarse el alma, pero éstos quedan al descubierto en el momento de la consagración cuando Jesús se hace presente mediante la Hostia Consagrada; es por esta razón que los Diablicos entran con la máscara en la mano y salen de espaldas con la máscara puesta.



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